Sobre mí
Entiendo la psicología como un puente entre lo que la ciencia sabe y lo que el corazón y la mente sienten.
Creo firmemente en que, para acompañar a alguien en su proceso, primero hay que haber transitado el propio.
Mi preparación no es sólo un listado de títulos que cuelgan en una pared; están tejidos con años de sacrificio real: el de las horas robadas al sueño, el de estudiar en los trayectos al trabajo, el de sostener mis propias responsabilidades mientras mi mente se preparaba para sostener las de los demás.
No fue ni una línea recta, ni un trayecto cómodo de escritorio y silencio.
Gracias a esa etapa aprendí lo que significa la palabra esfuerzo cuando no puedes más. Sé lo que es el cansancio que no se cura durmiendo. Sé lo que es sentir que el camino es cuesta arriba y que la meta parece un espejismo. Pero también sé lo que ocurre cuando a base de voluntad por fin ves la luz. Esa luz no es ausencia de problemas, sino la claridad de saber quién eres y qué herramientas tienes para caminar entre ellos.
Mi compromiso: Por qué hago lo que hago
Mi camino en la neurociencia no nació solo de los libros, sino de una experiencia que marcó mi vida: ver cómo el Alzheimer transformaba la mente de mi abuelo. Vivir de cerca esa desconexión me generó una determinación profunda por entender cómo funciona el cerebro y, sobre todo, por buscar herramientas que permitan cuidarlo, protegerlo y potenciarlo.
Esa vivencia personal me permitió conocer de primera mano el profundo desgaste familiar que conllevan estas enfermedades. Sé lo que significa el cansancio del cuidador, la impotencia de ver a un ser querido perder su esencia y el peso emocional que recae sobre todo el hogar. Este tipo de enfermedades no solo afecta a quienes lo padecen; afecta a toda la estructura de la familia, que a menudo se siente agotada y sin respuestas.
Por eso, he volcado todo mi propósito en especializarme en esta etapa de la vida y los procesos neurodegenerativos que se desarrollan en ella. Es verdad que no hay avances en este campo para revertir este tipo de enfermedades, pero he buscado la tecnología más avanzada que te pueda ayudar a amortiguar su impacto con un propósito claro: ayudar tanto al paciente como a su entorno. Esta tecnología me permite trabajar en la estabilidad del paciente, ayudando a calmar la agitación, mejorar el sueño y preservar la conexión con el entorno durante más tiempo a través de la Estimulación Cognitiva.
Al optimizar el funcionamiento cerebral del paciente, logramos que el día a día sea más ameno y llevadero para sus familiares y cuidadores.
Mi misión es que la tecnología y mis conocimientos sirvan de apoyo para reducir esa carga, devolviendo pequeños espacios de calma y calidad de vida a toda la familia. Porque cuando el cerebro del paciente está más regulado, el hogar entero respira mejor.
Un nuevo propósito: de la memoria de los mayores al futuro de los niños
Sumergirme de lleno en la neurociencia y ser testigo de los beneficios reales que esta tecnología aporta en procesos tan duros como el olvido, me abrió una puerta que ya no pude cerrar. Empecé a mirar más allá y a ver otras dificultades que, aunque distintas, compartían un mismo sentimiento: la lucha y el desvelo de una familia.
Observé a esos padres que sufren junto a sus hijos cuando el mundo parece ir a una velocidad distinta para ellos; familias que conviven con el desafío de TEA, TDAH o problemas de conducta. Al ver su cansancio y su amor incondicional, no pude evitar hacerme una pregunta que cambió mi rumbo:
“¿Y si pongo todo este conocimiento también al servicio de estos niños?
¿Cómo puedo ayudar a estos padres con lo que ya sé?”
Entendí que, al igual que con mi abuelo, el cerebro de un niño con TEA o TDAH no está ‘roto’, simplemente procesa la realidad de una manera diferente que a veces le desborda. Mi especialización en Neurodesarrollo nació de esa necesidad de dar respuestas donde antes solo había dudas. No quiero que estos padres caminen solos; quiero ofrecerles la precisión de mi tecnología y la sensibilidad de mi experiencia que junto a mi conocimiento sus hijos encuentren su propio equilibrio, para que el hogar recupere la calma y para que ese niño pueda brillar con todo su potencial.
Porque al final, ya sea protegiendo los recuerdos de un abuelo o guiando el desarrollo de un hijo, mi objetivo es el mismo: que la neurociencia sirva para cuidar lo que más queremos.
Además, hay una frase de Carl Jung que siempre ha guiado cada uno de mis pasos: «Conozca todas las teorías, domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana, sea apenas otra alma humana». Para mí estas palabras no son sólo una cita, son mi realidad. Porque al final lo que realmente sana no es mi currículum sino la capacidad de ser frente a ti, apenas otra alma humana. Por eso, no creo en etiquetas ni en diagnósticos que encierran a las personas en cajas. Creo en procesos de transformación reales.
Soy Psicóloga Sanitaria, sí, pero ante todo soy un ser humano que ha aprendido que ninguna teoría es más poderosa que la empatía de quien te mira a los ojos y te dice: «Te entiendo, yo también he estado ahí. Juntos buscaremos esa luz que ya habita en ti».
También, me gusta recordar a Erich Fromm cuando decía que «el amor es un arte, y como tal, requiere disciplina, concentración y paciencia». Aplico esa misma entrega a mi profesión: una disciplina académica rigurosa volcada en un respeto absoluto por tu historia.
Mi trayectoria: Una psicología viva y a pie de calle
Mi formación no terminó en las aulas; se ha enriquecido con años de experiencia directa en Proyecto Hombre de Zamora y en el Centro Regional de Rehabilitación de Alcohólicos de Peleagonzalo. Allí, en el cuerpo a cuerpo con la Patología Dual y las adicciones, aprendí el verdadero valor de la resiliencia y la capacidad de transformación del ser humano en los momentos más difíciles.
Este tiempo me enseñó que la psicología debe ser una disciplina viva, capaz de evolucionar y adaptarse a la persona que tengo enfrente, y no al revés.
Esa necesidad de actualización constante, de buscar siempre ‘algo más’ para mis pacientes, fue lo que me llevó a profundizar en la neurociencia sobre el terreno de la Patología Dual. Tras ver el impacto de las adicciones y otros trastornos en el funcionamiento cerebral, entendí que no podía quedarme solo en la superficie. Necesitaba herramientas que bajaran a la raíz, al centro de mando: el cerebro.
Un paso adelante
Hoy, uniendo mi conocimiento y mi experiencia directa, esa que no se aprende en los libros, junto con la solidez de la neurociencia, me atrevo a dar uno de los pasos más emocionantes de mi vida: traer una psicología de vanguardia a mi propia ciudad, esa que me vio crecer, que conoce mis huellas, las de los días difíciles y las de aquellos en los que, a pesar de todo, decidí volverme a levantar con más fuerza. Reconozco que este paso me impone un respeto inmenso, por la responsabilidad que siento hacia cada persona que cruzáis mi puerta, pero mi vocación no entiende de miedos, ni dudas cuando el propósito es claro: caminar a tu lado hasta que vuelvas a brillar.
Me conmueve la posibilidad de cogerte la mano y que caminemos juntos. Sé que quizás tú también tengas miedo al cambio o a lo desconocido, pero mi compromiso es estar aquí para ayudarte. Hagámoslo, aunque sea con miedo, pero hagámoslo juntos.
Si buscas un enfoque que baje a la raíz y sientes que ha llegado el momento de dar ese ‘paso adelante’, estaré a tu lado para acompañarte. Si crees que soy la profesional adecuada para tu camino, llámame y empecemos a trabajar juntos.
Formación y valores
Para poder ofrecerte esa calidez de la que hablo, primero me aseguré de tener los cimientos más sólidos.
Mi formación es el mapa que utilizo para que no caminemos a ciegas:
- Grado en Psicología de la Salud e Intervención Clínica en Trastornos Mentales y del Comportamiento por la UNED: es la base de mi comprensión sobre el comportamiento.
- Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad Católica de Ávila (UCAV): habilitación oficial que garantiza una práctica ética y segura.
- Colegiada N.º CL06553 en el Colegio Oficial de Psicólogos de Castilla y León (COPCYL).
Y porque cada proceso necesita una técnica a medida, me he seguido formando en:
Especialización en Transtornos del Neurodesarrollo y del Comportamiento
- Experto Universitario en Transtornos del Neurodesarrollo: TEA y TDAH (UNIVERSIDAD VITORIA-GASTEIZ)
Especialización en adicciones y salud
- Diploma en Estrategias de Intervenciones en Adicciones con y sin sustancia.
- Diploma en Técnicas de Soporte Vital Básico y primeros auxilios.
- Especialización académica en diseño de Intervenciones Complejas para Patología Dual, enfoque: Restauración de la Agencia Personal y Estilo Atributivo (UCAV).
Especialización en geriatría
- Especialista Universitario en Geriatría y Gerontología (UNIVERSIDAD VITORIA-GASTEIZ): profundización en el proceso de envejecimiento, abordaje integral del anciano frágil y diseño de programas de estimulación cognitiva.
- Estudio académico especializado sobre el Reconocimiento Facial de Emociones en Pacientes con demencia tipo Alzheimer (UNED).
Herramientas clínicas
- Curso Clínico de Neurofeedback: aplicación de tecnología de vanguardia para la regulación de la actividad neuronal.
- Diploma en Entrevista Motivacional: técnica avanzada impartida por la Doctora Pilar Lusilla, para facilitar el cambio en el paciente con resistencia al tratamiento.
- Habilidades de Coaching.
Gestión y seguridad
- Diploma Ley Orgánica de Protección de Datos y Seguridad: conocimiento para el manejo de historiales clínicos confidenciales que te de seguridad.
- Curso Superior Universitario en Dirección de Centros de Residencias Geriátricas por la UCAM: gestión administrativa, normativa legal de centros de mayores, dirección de recursos humanos y optimización de recursos asistenciales.
- Diploma en prevención de riesgos laborales.
Mis intereses
- Cuando cierro la consulta me encontrarás leyendo junto a la ventana de mi salón.
- Caminando por el monte disfrutando de esos momentos que reconectan con lo esencial.
- O disfrutando de un café en silencio. Sé lo que es el ruido del mundo, por eso valoro tanto los momentos de paz.
Aunque también debo decir que mi cerebro tiene sus propias reglas innegociables: soy incapaz de empezar el día con la cama sin hacer, necesito comer sin la televisión encendida y no soporto los platos sucios en la pila de la cocina.
Al final creo que para cuidar el mundo interno, primero hay que poner un poco de orden en el externo. Mi consulta es ese espacio de orden para ti.
Mis valores
- Rigor científico. Compromiso con técnicas y tratamientos basados en evidencia clínica. No experimento con tu salud; aplico lo que la ciencia ha demostrado que funciona.
- Evaluación objetiva. No supongo. Mido. Utilizo herramientas precisas para medir y entender tu realidad sin sesgos.
- Plan de tratamiento individualizado. Tu historia es única y tu terapia también debe serlo. Diseño una hoja de ruta específica basada en tus necesidades reales y en los datos obtenidos, no en protocolos genéricos.
- Seguimiento. El proceso se va ajustando a tu evolución. Evalúo el proceso de forma constante para asegurar que cada paso que damos te acerca realmente a tus objetivos.
- Transparencia. Quiero que entiendas en todo momento qué hago, cómo lo hago y por qué. La confianza se construye con claridad: tú eres el protagonista de tu cambio y debes conocer el camino.